El cuerpo me ha pedido una nueva aventura el mundo de Elden Ring. El juego es tan monstruosamente enorme, que aún me queda bastante socarrat que rascar en la paella de las Tierras Intermedias. Mis objetivos en esta ocasión están condicionados por mis anteriores campañas en Elden Ring:
- Vanessita Smithers estuvo muy centrada en invasiones a niveles bajos e intermedios. Después con la expansión de Sombras del Arbolico la cosa se alargó demasiado.
- Vanessita 7 nació con el objetivo de hacer cooperativo pero cegada por el poder de lo arcano y lo dracónico, masticó el juego en un pis pas.
Con esto en mente, la idea es clara: hacer bastante cooperativo, llegar rápidamente hasta el contenido de la expansión y disfrutarlo con algo más de pausa. Por el camino, también hacerse la historia de Diallos porque en las anteriores Vanessitas su existencia entre los vivos no duró mucho. Con motivos de: robarle el látigo. Es un buen látigo.

Otra novedad: cogí las garras de gancho para hacer el Lobezno por el mundo y son la leche. Junto con el encantamiento de Bloodflame Blade el juego es modo fácil total. Se entra ágilmente al cuerpo a cuerpo, unos cuantos zarpazos rápidos y los enemigos explotan en sanguinolentos despliegues.
Hasta aquí los pormenores de esta Vanessita. No quiero aburrir con detalles y con cada paso que haga en juegos que he repetido ya chorrocientas veces. Además, la estoy jugando en ratos muertos, tirado en el sofá, relax total. ¿Por qué os cuento esto? Pues para que veáis cuál es el mood. Que podáis intuir que este juego supuestamente difícil me lo paso con la punta de l (se lo llevan).