Vanessita 2
Con la salida de la expansión del Elden Ring: Shadows of the Erdtree se viene nueva Vanessita. En una conversación por Twitter en la que estaba bastante ebrio, todo sea dicho, pedí al buen don Andrés Abel que nombrase un arma a suerte de desafío. Lo que surgió se puede deducir por el nombre de la entrada y esta alegre captura de Los Simpson:

Una alegría, porque justamente los látigos habían quedado bastante apartados de mis anteriores Vanessitas del Elden Ring. Además, hay un par de látigos la mar de interesantes a lo largo del juego, por lo que la cosa es más que viable. Teniendo en cuenta el bajo peso y requisitos del armamento en cuestión y su enfoque molesto y dañino en PvP el plan va a ser pasar un rato largo intentando matar a otros jugadores por la más pura maldad sana diversión antes de entrar al nuevo contenido que ofrece Shadows of the Erdtree.
El Plan
La idea subyacente es sencilla: que las únicas armas con las que golpee Vanessita Smithers sean látigos y sus correspondientes habilidades asignadas. Conseguir un látigo básico, después un látigo molón para llevar uno en cada mano y finalmente mejorar todo el conjunto. El detalle:
- Esquivar a todo monstruo hasta conseguir el látigo en el castillo de Morne
- Llegar a Diallos Hoslow en Liurnia y pedirle amablemente que se muera para conseguir su látigo molón.
- Conseguir el nivel de runas 40
- Subir a la meseta de Altus con el ascensor
- Pillar la compra de piedras de mejora hasta +12
- Mejorar ambos látigos hasta el nivel deseado
Con esta preparación ya se puede pasar un buen rato en la horquilla de PvP de niveles bajos, que es donde los jugadores tienen que hacer más equilibrios, se encuentra mayor diversidad de configuraciones y armas y es francamente más divertido. Pero la cosa no va a quedar aquí, porque hay un segundo hermano Hoslow en en el juego, con un látigo que puede aportar tanto simetría como unos puntillos de daño adicionales a Vanessita Smithers. Aquí empieza la Operación Segundo Hoslow, empieza lo complicado porque hay que mantenerse a nivel 40 y +12 de máximo y lograr:
- Matar a Godrick y a Radhan
- Acceder a la capital real Leyndell
- Destruir la sombra dorada de Godfrey
- Matar a Morgott
- Conseguir la invitación a la mansión del volcán y unirse a su oscura empresa
- Hacer las tres misiones de asesinato, siendo la última la de Juno Hoslow en las Cimas de los Gigantes
- Mejorar el segundo látigo de Pétalos de Hoslow a +12 también
La Implementación
Como era de preveer, la primera fase del plan se puede desarrollar prácticamente sin contratiempos. Ya látigo en mano la cosa se pone más picante y los azotes vuelan a izquierda y derecha. Descubro con agrado que esta familia de armas tiene un juego muy relajado: el alcance descomunal te permite mantener a raya a enemigos amenazantes y el área que cubren los azotes laterales barre a enemigos inferiores pero numerosos.

Como había intuido, los seis primeros pasos del plan fueron un paseo. Literalmente, porque hubo mucho más cabalgar que latiguear. A partir de ahí, Godrick fue un chiste porque en general es mucho ruído y pocas nueces; Radhan con un personaje de nivel bajo es un juego de paciencia y oportunidad, entrar y pegar dos golpes cuando hay una apertura y el resto del tiempo dejar al grupo de campeones lidiar con la bestia.
Los problemas de verdad llegaron a partir de Leyndell. Generalmente llego a esta fase con una super-arma megatrónica +999 que convierte estas luchas en una cuestión de encadenar mamporrazos aturdidores. Esta “ingeniosa” estrategia la adopto por necesidad, porque pese a las dos cientas horas invertidas en el juego sigo siendo bastante manco. Yo confío que los jefes me duren tres o cuatro golpes dados así con muy mala virgen, así que este desafío debería haberme forzado a aprender los patrones de ataque y a esquivar. Git gud! Pero no, no ha sido así: mi inutilidad es ajena al desánimo.
En su lugar, lo que he hecho para salvar la situación es equiparme con el escudo más gordo que pudiese cargar y el talismán de la espada curva para parapetarme y contraatacar como una rata. Aún había que esquivar los golpes más gordos y obvios, pero de este modo los interminables combos de Godfrey y Morgott se veían castigados por un cruel restallido a cargo de Vanessita Smithers. Repetir hasta la saciedad. La misma fórmula funcionó la mar de bien contra Juno Hoslow, hasta tal punto que me hace plantearme llevar esta argucia al juego PvP.

Invasiones, emboscadas y otras marranadas
Con todo listo, llega la hora del primer objetivo: darse de tortas con otros jugadores.
Ruinas del Palacio de Uld, mago con estoque y tipo con armadura pesada y dos espadas normaleras. Justo aparezco en una colina de la cual me caigo inmediatamente, lo cual da tiempo a los dos rivales a posicionarse en un sitio ventajoso y libre de enemigos para ellos. A partir de ahí, un desastre. Intento tentarles para que me persigan a la zona del mausoleo andante, para ver si alguno se lleva un pisotón pero tienen la ventaja del campo abierto y me cosen a magiazos. Nota mental: teleportarme con el dedo fantásmico a otros puntos de aparición si alguna vez me equivoco de manera tan patética.
Resultado: 🤡 ❌

Península del Llanto junto al árbol aúreo, un tipo con escudo y espada y otro tirando llamaradas. Invasión bastante intrascendente, uno de ellos me estuvo despistando dando piruetas y el otro se dedicó a cargarse al avatar del árbol, con lo que cumplieron objetivo y me echaron de la instancia. Fue todo cuestión de un escaso minuto, en realidad. Aprendido está: si se aparece cerca de un jefecillo, hay que defenderlo.
Resultado: 🤷🏼♂️ ❌
Iglesia de la Plaga, un mago puro y otro más que no llegué a ver. Esta también fue bastante rápida, pues aparecí junto al anfitrión que ipso facto empezó a tirarme cometas y conjurazos. Un par de saltos y piruetas después, presa del pánico se precipitó por el precipicio precipitadamente. Precioso premio.
Resultado: 😱 ✅
Pueblo Puerta de la Academia, un mago-guerrero con una espada gorda. Es uno contra uno, así que asumo que el adversario lleva activada la Lengua del Provocador, lo cual indica a su vez que tiene cierta experiencia en duelos. Mientras voy corriendo a su encuentro, aparecen convocados un cazador cargando con armadura pesada y haciendo piruetas de león encabritado con su espadón, y otro invasor adicional con lanza y encantamientos de pedruscos. Vaya fiesta así de repente. Cuando voy a zurrar al anfitrión, me cae de la nada un espadazo que me deja medio tieso. Por suerte su arma es súper-lenta y me da mucho espacio para curarme primero y para aplicarle dulces caricias de látigo después. El mago intenta flanquearme pero a la que se despista le cae una pedrada del otro invasor, y lo que empieza como un dos contra dos se convierte en dos uno contra uno al saltar el anfitrión tras unas ruinas. Mi combinación de alcance superior y cambios en los ataques fuertes trae por el camino de la amargura a mi adversario, cuya arma es demasiado lenta, hasta el punto que sólo se dedica a evitarme. Visto el percal, me giro y salgo corriendo como una gacela hacia el otro duelo personal, que estaba francamente igualado. Mi compañero de invasión me ve llegar pero el anfitrión no, lo cual sella el desenlace del encuentro: al desprevenido mago-guerrero, que ya estaba tocadito, le cae un ataque en plena carrera en el que alcanzan los dos látigos. Un final honorable para una lucha honesta.
Resultado: 🫡 ✅
Aquí tomé un pequeño receso para probar cosas nuevas con el personaje. Subí a nivel 60 y los látigos a +18, cambiándolos a elemento de frío. Cero inversión en daño más allá de los estados de efecto, todo a resistencia y vida, lo cual permite a esta nueva Vanessita Smithers cargar una armadura bastante tocha y correr durante horas. La estrategia Mosca Cojonera está en marcha.

Meseta de Altus, un samurai con el Velo de Luna y un tipo con armadura pesada y un garrote gordo. Los pillo luchando contra una gárgola en las escaleras hacia Leyndell, por lo que intento hacer piña con ella. En un momento dado hago un mal salto y me quedo atrapado entre la barandilla de la escalera y el tipo del garrote, que me deja hecho un sello. El samurai va detrás y me machacan bien fino antes de enfrentarse a la gárgola.
Resultado: 🥺 ❌
Liurnia de los Lagos, un tipo con espada larga y escudo. Otro que lleva activada la Lengua del Provocador, por lo que es uno contra uno. Intenta buscarme la espalda con quickstep pero yo también lo llevo, así que esto va a ir de quién tiene más puntos de resistencia. Resulta que soy yo, que consigo ganarle la posición tras cada persecución y balecito. Tras mucho desgaste, intenta enfrentarme más directamente pero se enfrenta a la misma historia: un pasito p’atrás, hago chas y aparezco a su lado. La lucha acaba cuando intenta curarse pero un movimiento rápido y un restallido del látigo derecho le provocan hemorragia.
Resultado: 🕺🏼 ✅
Leyndell de camino al ascensor de salida, un mago gravitacional y un tipo con una espada gorda. Estuve acechándoles un rato largo, siguiéndoles por la ciudad sin ser visto, hasta que llegaron a la cuesta arriba donde hay un Bastardo Leonino. A la que se pusieron a luchar me acerqué por detrás como una rata, confiando que enmedio de la confusión se llevarían un susto. Cuestión de tiempos, ataqué demasiado rápido y el leonino no se había activado, tan sólo un par de bastardos voladores que quedaron hechos un sello por la magia gravitacional. Esto me dejó en una posición malísima y me llevé unas cuantas tortas. A la que quise coger distancia para curarme, un pedrusco violeta me arreó en la cabeza con fatal resultado. ¿Qué hemos aprendido? Asegurate que el bicho más gordo está en la brega para hacer este tipo de emboscadas rastreras astutas.
Resultado: 🐀 ❌
Caelid justo al sur del muro incandescente, un tipo con alabarda y escudo y uno con encantamientos de la Llama Enloquecida. Vuelvo a acecharles cual sabandija para ver si llegaban al dragón putrefacto y apuntarme a la fiesta entonces. El anfitrión de la alabarda me ve y se giran para perseguirme, mas por el rabillo del ojo veo que se apunta otro dedo sangriento a la fiesta, que se torna en un dos para dos. Mi nuevo aliado lleva el Velo de Luna y algunos hechizos de piedra refulgente. En un momento dado estamos el anfitrión y yo cuerpo a cuerpo y los lanzadores de hechizos haciendo llover fuego y magia sobre nosotros. Esto no va a funcionar, aprovechando mi superior aguante voy a por el de la llama, que huye de mí con tan mala suerte de tropezar de cara con una patrulla de insectoides. El pobre tipo queda hecho fosfatina. Me vuelvo trepando por ramas retorcidas, evitando que me vea el adversario restante y caigo sobre él con restallido doble, que viene seguido de un haz azulado de la katana mágica de mi aliado. Es el fin.
Resultado: 🔥 ✅
Pese a que me lo estoy pasando piruleta algo me empuja a explorar el nuevo contenido que trae la expansión. Dejaré el PvP aquí de momento, con mi mejor proporción de victorias hasta la fecha, y en una próxima actualización continuaré con Shadows of the Erdtree.
La Tierra de las Sombras

He aquí la primera actualización de Vanessita Smithers en el Reino de la Sombra. Tras unos breves escarceos siguiendo los pasos de Miquella me doy cuenta de una cosa: sigo siendo igual de manco en este juego. Lo mío no es esquivar, lo mío es construir un personaje más o menos a prueba de bombas y capear el temporal con mi poca habilidad. Si al menos me supiese los patrones de ataque de los montruos podría ir más suelto con un personaje que blanda dos armas. Pero no es el caso, es mi primera incursión en este contenido y estaba sudando sangre por todos mis poros.
Todo esto sirve para decir que he reformulado a Vanessita Smithers, eso sí, manteniendo la temática whip it!. Como ya anuncié unas cuantas líneas más arriba, el tema de escudo y contraataque trivializó unos cuantos encuentros complicados y éste será el camino que siga. La idea es simple:
- Escudo gordo en la mano izquierda
- Una bonita colección de látigos para la mano derecha, cada uno para su ocasión
- Un sello para aplicar unas cuantas mejoras
Como los escudos más gordos suelen tener requisito de fuerza, la opción obvia para el látigo por defecto es la Trenza Roja del Gigante y la de sello el que te da Gurranq. Tanto la inversión en fuerza como en fé aportan daño a ambas opciones. En la recámara, uno de los látigos de Hoslow con Orden Sagrado para lidiar mejor con no-muertos y el otro con el pisotón helado pero afinidad de fuerza: de esta manera puedo aplicarle encantamientos de electricidad o de llama negra o de lo que sea.
Dicho esto, ¡vamos pallá!

Segunda actualización de Vanessita Smithers siguiendo los pasos de Miquella. He disfrutado mucho todo Bellurat, tanto el asentamiento como la prisión. Me ha molado mucho también el diseño del castillo de Rellana, encaramado sobre dos montes y el de Messmer, con su hipopótamo y todo. En general, las mazmorras y localizaciones cerradas me han parecido mucho más disfrutables que los parajes abiertos.
Esa última frase la fundamento en el absurdo e intrincadísimo sistema de túneles que conecta localizaciones del mapa sin mayor pista para acceder a ellos que el meter los morros en cada recoveco del mapa y que hallan su mayor exponente en la Base de Rauh. A eso se le suman los sosos pueblecitos perdidos, los terriblemente tediosos gólems de horno o los omnipresentes campamentos de soldados tocahuevos. Dicho esto, salvo de la quema la lucha entre las tropas de Messmer contra el dragón no-muerto con la que Vanessita se topó: fue un espectáculo tan caótico como fantástico.

Tengo que hacer un anuncio, y es que Vanessita Smithers ha abandonado su juramento de sólo usar látigos. Con tanta arma y tanto cachivache nuevo en la expansión, era tan sólo cuestión de tiempo que uno me pusiese los dientes suficientemente largos como para querer probarlo un ratejo. El culpable del pecado original no fue otro que el Martillo de Yunque, que encajaba a la perfección con los atributos de Vanessita.
A partir de ahí, ya me eché de pleno a los brazos del pecado, volví a renacer a Vanessita y le di atributos de lo que se conoce como quality build, 50 a fuerza y 50 a destreza. De esta forma he podido probar muchas armas, aunque no siempre de forma óptima, y la que más me ha enamorado ha sido la Milady por su elegancia y velocidad. Con todas las mandangas fantásticas que ofrece Fromsoft, a veces uno sólo quiere ser un caballero con espada y escudo.

Como actualización final, decir que el Elden Ring es un juegazo por si sólo y que, a decir verdad, no requería de esta expansión para ser una experiencia memorable. Sí, la historia de Miquella y de Sante Trina está muy bien, pero con un par de objetos y descripciones en el original podrían habernos dado todo el lore.
