En vista del éxito de la anterior, volvemos a la carga con el Modo Honor del Baldur’s Gate 3. Confiemos que esta vez no haga nada estúpido como su predecesora, Vanessita XXXIV. De momento os hago partícipes de su temprana existencia, porque es muy probable que Vanessita XXXVI llegue en breve.
Seguiré informando, gracias por tu paciencia <3

Actualización 1: Primeros niveles
Vanessita XXXV, semi-infernal de Asmodeus, bardo y charlatana. ¿El objetivo para el primer acto? Llegar más o menos enteros a nivel 5 para poder tener a Shadowheart aplicando orbes radiantes a izquierda y derecha. De momento el grupo se ha llevado un susto gordo en forma de sorpresiva lucha contra Drod Ragzlin, forzando una honrosísima huída con el rabo entre las piernas. Como consecuencia se ha perdido bastante oro y estamos a la greña con el campamento goblin muy malamente.
Actualización 2: Las tierras malditas
Tras un primer acto con un par de sustos, especialmente en la infraoscuridad, el segundo ha sido bastante más tranquilo. Los personajes van cogiendo forma y poder, aunque por desgracia no todos han podido llegar a ver la caída de los absolutistas en la Torre de Alzaluna. Lae’zel cayó apuñalada por Shadowheart porque era muy mala, hijo, era muy mala. Wyll era un espectáculo lamentable paseándose con sus cuernos de demoniete así que tuve que acabar con su sufrimiento sacrificándolo a BOOOAL. El resto:
- Gale mago de abjuración, con una chispa de hechicero para obtener el combo inmortal.
- Astarion explorador de bestias con todas las dotes para arco.
- Shadowheart clérigo del dominio de muerte es una notable mejoría frente a su inicio, un bastión de orbes radiantes sin freno.
- Karlach como bárbaro del tigre, especializada en reverberación: todo el mundo cae a sus pies.
- Vanessita como bardo del conocimiento, me encantan las palabras cortantes y disponer de Hambre de Hadar.
Recientemente se han unido también Jaheira y Halsin, pero no han visto mucha acción en el grupo. Dos druidas me parece demasiado hippy, por lo que es posible que Halsin rehaga su carrera como monje, que también son de dar la turra pero por otros motivos.