Vanessita 1
Empiezo la singladura saltándome mis propias reglas: estrictamente hablando, el protagonista en Cyberpunk 2077 no tiene un nombre personalizable, por lo que no he podido bautizarla Vanessita. Sin embargo, llamándose V y siendo este mi blog, me lo follo cuando quiero y así además cojo inercia.
De no haber sido por mi amigo Andrés Violencia y por las ofertas de Steam, dudo mucho que el Cyberpunk 2077 hubiese llegado a mis manos. Craso error, inducido por prestarle el oído a las veleidosas voces viciosas de la Comunidad Gamer ® que, recién salido el juego, no pararon de chillar y lloriquear por los numerosos errores y por no estar a la altura de sus expectativas, expectativas creadas por una agresiva campaña de publicidad con Keanu Reeves incluido. No me extenderé mucho sobre ello, porque no ha lugar en un artículo sobre una Vanessita, pero básicamente baste saber que mi vida se rige de acuerdo con un algoritmo cuyo esquema encontraréis a continuación:
Departamento de Márketing = Mis Enemigos
La creación de personaje enfrenta al jugador con millones de opciones estéticas, que se hicieron famosas por la capacidad de verle el pito a V pero en última instancia irrelevantes para el desarrollo del juego, y tres opciones de origen: Nómada, Corpo o Chico de la Calle. El juego te deja caer que si es tu primera partida empieces con Nómada porque la introducción a Night City es más pausada. Por lo que se ve, esto afecta la misión inicial y algunas opcionales, lo cual otorga cierto valor de rejugabilidad. Hete aquí pues a la V-Vanessita:

La estética roquera y sin mucha fruslería cibernética me encajaba bien con el origen nómada de V, y el pelazo rojo pues ya es cosa que le gusta a uno. Respecto a los primeros puntos de habilidad, se reparten entre Reflejos y Temple. Por mi afinidad por los críticos de números locos y los rifles de francotirador, estas parecían las opciones más sólidas.
Night City
Recuerdo mi experiencia con el juego de rol de Cyberpunk papel-y-lápiz de una manera un tanto frustrante. En primer lugar porque el reglamento daba pie a hacer una híper-optimización de los personajes que mis jugadores no dudaron en explotar, porque son listos como serpientes y muy nerds, y esto conducía a una experiencia más de hack and slash que de interpretación. Y en segundo lugar porque el Cyberpunk me pareció increíblemente difícil de dirigir.
Así de entrada, podríamos discutir al respecto del netrunning, que era como un juego dentro del juego. Prácticamente, el asunto requería que el lugar de juego tuviese dos habitaciones y dirigir al netrunner por walkie-talkie. Una idea muy potente, pero si quedábamos los colegas era justamente para estar un rato juntos pasándola chévere, no para ponernos paredes de por medio. Impráctico.
Sin embargo, en mi opinión la barrera principal para dirigir bien el Cyberpunk era la ambientación. Las descripciones e ilustraciones de Night City en el reglamento eran muy evocadoras, voluptuosas, excesivas. Sus gentes diversas se cruzan en un bullicio permanente en los centros comerciales, se evitan en las sombras de los suburbios, se acoplan en lujurioso intercambio en cualquier recoveco de una ciudad tan caótica como exótica. Algunos son neo-hippies, cyber-heads, corpos hasta el culo de droga, nómadas trapicheando, cultistas buscando el fin del mundo, tecno-yakuzas. Todo entra en las infinitas posibilidades de la megalópolis.
Escribir, imaginar o dibujar bajo esas directrices es muy gratificante. Tienes mil posibilidades y todo entra y todo encaja.
Narrar e improvisar ese heterogéneo universo, para mi pobre mente postadolescente que el lugar más exótico que había visitado era el zoo de Madrid, no lo fue tanto. Todo intento por mi parte quedó algo pocho y mis jugadores odiaban los módulos preconstruidos, así que tras unas cuantas sesiones acabamos abandonando la campaña. Así, dos veces.
Donde yo fallé como director, el juego triunfa con fanfarria punk y carteles de cromo y neón. Hay que jugarlo para entender la sensación real: lo mejor de Cyberpunk 2077 es la ambientación en la que sumerge al jugador. Más allá de una buena jugabilidad o un excelente sistema del personaje, sin duda alguna el caos de la ciudad, los locos personajes y la trama completamente pulp hacen de este juego una disfrutada para vuestro seguro servidor.
De vuelta a V-Vanessita
He hablado mucho más de mí mismo y del juego que de la protagonista de es artículo, creo que porque mi experiencia con el universo Cyberpunk requería cierta catarsis redentora. Simplemente que sepáis que V-Vanessita está haciendo volar cabezas que da gusto con su rifle de precisión tecnológico favorito y haciendo el amor con todos los personajes que puede. Culebronazo, cinco estrellas.
